
Del cierre de la Moda Masculina al renacimiento de la Alta Costura
La industria de la moda global cierra un capítulo histórico para abrir uno de los más esperados de la temporada. La conclusión de la Men’s Fashion Week
no solo marcó el inicio de las nuevas tendencias, sino que también puso fin a una era con la despedida de Véronique Nichanian, quien deja la dirección creativa de Hermès tras cuatro décadas de un silencioso trabajo en el lujo masculino.
Tras un cierre, se abren las puertas para la llegada de la Alta costura, donde el epicentro mediático se posa sobre dos debuts que prometen redefinir el concepto de Haute Couture. Por primera vez, dos artistas que han transformado el prêt-à-porter asumen el mando de las líneas más exclusivas:
Jonathan Anderson en Dior: Tras revitalizar la estética contemporánea, Anderson debuta en la casa de la Avenue Montaigne.
Matthieu Blazy en Chanel: Después de su éxito rotundo en la artesanía del cuero, Blazy asume el reto de interpretar los códigos de Coco Chanel.
El dramatismo de Schiaparelli y el lujo de Valentino
La transición de mando también ha sido el tema central tras el fallecimiento del «Emperador de la Moda». Sin embargo, Alessandro Michele ha demostrado una capacidad innovadora para corresponder a esta posición. Su reciente propuesta de Alta Costura ha sido calificada de «espectáculo impresionante», recuperando el lujo a su máximo nivel a través de:
Paletas metálicas: El predominio absoluto de los plateados y dorados.
Siluetas maximalistas: Diseños voluminosos con “cortes que elevaban a las modelos como pitonisas, acompañados de mangas exageradas y prendas de clara inspiración arquitectónica”.

Por otro lado, Daniel Roseberry continúa consolidando a Schiaparelli como el epicentro del surrealismo. Cada uno de sus diseños ha impactado por el uso dramático de plumas y bordados intrincados, creando una narrativa visual que fusiona la belleza estética con una teatralidad innovadora que no solo ha captado la atención de los expertos, sino también de las redes sociales.

En esencia, la Alta Costura no solo se renueva ante los cambios de liderazgo, sino que se transforma a través de ellos para reafirmar que, en un mundo de consumo rápido, el arte de lo hecho a mano sigue siendo el lenguaje de la moda internacional, según reseña Mujerhoy.com
