Desde Belén hasta la actualidad: Historia y significado de la Navidad

Desde Belén hasta la actualidad: Historia y significado de la Navidad

Considerada una de las festividades más significativas a nivel mundial, esta celebración que inunda de luces y decoraciones las ciudades y hogares de gran parte de las naciones, es mucho más que una fecha en el calendario. Es un fenómeno que posee una amplia y cultural historia que fusiona las páginas de los Evangelios, las tradiciones del Imperio Romano y la necesidad de reunir en una mesa a todos aquellos seres queridos. No obstante, aunque la importancia de esta conmemoración es el nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre, su significado trasciende lo religioso, convirtiéndose en un símbolo de paz, generosidad y unidad.

Para miles de millones de cristianos, el 25 de diciembre representa uno de los eventos más importantes del calendario litúrgico: la llegada de Jesús de Nazaret, el Mesías que vino a salvar el mundo. Según los Evangelios de Mateo y Lucas, el nacimiento tuvo lugar en un humilde pesebre de Belén, un evento narrado con el simbolismo de los pastores y los Reyes Magos siguiendo la estrella:

Lucas 2:8-14: Ángeles se aparecen a los pastores en el campo, anunciándoles el nacimiento del Salvador en la ciudad de David, y una multitud celestial alaba a Dios diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace!».

Sin embargo, a pesar de la precisión de la ubicación y las circunstancias milagrosas, es un hecho históricamente expuesto que ninguno de los Evangelios menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se llegó entonces a establecer el 25 de diciembre como la fecha de esta celebración? La respuesta se encuentra entre una fusión de la fe cristiana y las costumbres imperiales de Roma.

El calendario de la antigua Roma estaba repleto de festividades durante el mes de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno. Dos de estas celebraciones conocidas como paganas desarrollaron un papel clave en la formación de la Navidad tal como la conocemos:

Las Saturnales eran una de las fiestas romanas más populares de la época, celebradas desde el 17 de diciembre hasta el 23. Estas honraban al dios Saturno y se caracterizaban por la inversión de roles (los esclavos eran servidos por sus amos), banquetes públicos, intercambio de regalos y un ambiente de alegría desenfrenada.

Por otro lado, tenemos el Sol Invicto, celebrado el 25 de diciembre por el Imperio Romano. Esta fiesta buscaba rendir culto al dios sol, coincidiendo con el momento en que los días comenzaban a extenderse, simbolizando la victoria de la luz sobre la oscuridad.

La adopción del 25 de diciembre por la Iglesia no fue una simple elección. Fue una decisión estratégica al cristianizar una fecha ya popular, la Iglesia buscaba facilitar la conversión de las vastas poblaciones del Imperio Romano. En el siglo IV d.C., la situación cambió de manera radical, pues según los relatos históricos el Emperador Constantino I, tras legalizar el cristianismo jugó un papel crucial en la institucionalización de la fiesta. Al establecer el 25 de diciembre como el día oficial para recordar el nacimiento de Jesús, la Iglesia transformó la celebración pagana en la celebración del Nacimiento de Jesús, la «Luz del Mundo».

En la actualidad la Navidad es un fenómeno global que va más allá de su origen. Para una gran parte de la población mundial, creyente o no, la fecha es un tiempo de reflexión, unión y celebración. Las reuniones familiares, los regalos debajo del árbol y las cenas son tradiciones que se han adaptado a las culturas de cada país. En esencia, este evento histórico es la narrativa que celebra el nacimiento del mesías, quien representa la luz de la esperanza, según reseña NationalGeographic.com