
Aceite de coco en la estética facial: Usos y recomendaciones
En la última década, los derivados de este producto se han posicionado como el ingrediente «milagroso» dentro de las rutinas de belleza de figuras públicas y creadores de contenido. Promocionado por su origen natural y su amplia versatilidad, este artículo ha pasado de la repostería y la cocina tradicional a los estantes de cosmética de millones de tiendas en el mundo. Sin embargo, lo que para algunos es una herramienta de hidratación, para la comunidad dermatológica representa un riesgo que requiere una supervisión.
El uso principal del aceite de coco actualmente es como desmaquillante de primera fase. Gracias a su estructura lipídica, posee una capacidad ideal para disolver productos de larga duración o resistentes al agua, que los limpiadores convencionales suelen dejar atrás. Este producto es utilizado especialmente por artistas o expertos que trabajan con maquillajes pesados, los cuales requieren diversas capas de cobertura para lograr un acabado “perfecto”.
Su popularidad en redes sociales se debe a la facilidad con la que remueve el maquillaje sin necesidad de frotar la piel. Además, sus ingredientes naturales y la rentabilidad de costos que representa lo posicionan como un producto asequible. No obstante, expertos señalan que su efectividad no es máxima: aunque disuelve la grasa, no elimina por completo las impurezas ambientales, lo que obliga a realizar una limpieza doble.
Beneficios para la piel
El aceite de coco es rico en ácido láurico, lo que le permite ciertos factores como:
Emolientes: Es efectivo para aliviar la sequedad extrema y reducir la descamación en zonas del cuerpo.
Calmantes: Se utiliza frecuentemente para suavizar irritaciones leves y proporcionar alivio tras una prolongada exposición solar.
A pesar de sus beneficios, los dermatólogos exponen las complicaciones de esta sustancia cuando se aplica directamente sobre el rostro. El principal inconveniente del aceite de coco es su alto índice comedogénico (calificado con un 4 en una escala de 0 a 5). Esto significa que tiene una probabilidad alta de obstruir los poros.

En esencia, la industria de la belleza continúa debatiendo su lugar en el cuidado facial. Mientras que para el cuerpo y las zonas extremadamente secas es un aliado, para el rostro su uso debe ser bajo la recomendación de un experto. Los profesionales enfatizan que, si se utiliza como desmaquillante, se asegure su remoción total con un jabón limpiador. Asimismo, como en cualquier tratamiento tópico, la clave reside en el diagnóstico previo del tipo de piel y en no dejarse llevar por las tendencias de las redes sociales, según reseña Infobae.com
